Entrevista a Carlos L. García-Aranda (escritor)

"Creo que las emociones y los deseos de cualquier ser humano de la actualidad son los mismos que los de hace ochenta años, lo que cambia es el entorno y el modo de vivirlos."

 1.- ¿De dónde sacaste esa primera motivación para la escritura? ¿Es la escritura tu primera pasión?

La pasión por la lectura me viene de muy pequeño, se puede decir que crecí entre libros. Mi padre jamás me negaba un libro cuando se lo pedía, incluso me llevaba todos los años a la Feria del Libro de Madrid y me compraba varios libros. Creo que empecé, como muchos jóvenes de mi generación, leyendo novelas de Enid Blyton y clásicos de Julio Verne y Emilio Salgari, pero pronto me pasé al género policiaco —Agatha Christie y Erle Stanley Gardner—, y a la ciencia ficción y la fantasía. Ya era fan de de Isaac Asimov y Arthur C. Clarke siendo un adolescente, y leí El hobbit y El Señor de los Anillos con solo quince años. Luego me pasé a la novela más realista e incluso empecé a leer ensayos… y desde entonces no he parado de leer e incluso trabajo en el mundo editorial. Creo que la literatura es mi principal pasión, sí, junto a la música y el cine.

 

2.- ¿Qué significa para ti la lectura de un libro?

Leer un libro es un proceso que tiene algo de magia, siempre lo he visto así, es como ponerte a escuchar hablar a una persona durante horas para que te cuente una historia. Lo mágico es que esa historia acaba tomando forma en tu imaginación, y a veces se desarrolla de un modo que ni el propio autor ha tenido en cuenta. Tiene algo de magia. Yo lo he comprobado con mis dos novelas. A veces los lectores te dan visiones de tus personajes y de la historia que ni a ti se te habían ocurrido. Creo que eso ocurre porque tu historia acaba mezclándose con las propias vivencias y experiencias del lector y eso acaba dando lugar a una historia diferente. Es un proceso fascinante de verdad.

 

¿Por qué decidiste escribir De hombres y sirenas, tu primera novela?

Dedicarme al mundo editorial me ha mantenido muy ocupado siempre, corrigiendo textos, diseñando libros… Algunas veces me había planteado escribir una novela, pero siempre pensé que sería de género fantástico, que es uno de mis favoritos. Al final, un día, yendo en el metro, vi a un señor muy mayor que iba sentado frente a mí y leía una carta. Se apreciaba que se estaba emocionando al leerla y empecé a preguntarme qué habría escrito en esa carta que le provocaba esas emociones; ese fue el germen de la novela. Tardé en escribirla porque me pasé mucho tiempo documentándome. Si iba a escribir sobre cómo vivían los gais en la posguerra, quería hacerlo bien, y hay poca información disponible al respecto. Tuve que recurrir a los pocos libros que existen al respecto e incluso a declaraciones de gente que vivió en esa época que encontré en blogs de internet. Al principio la historia de David, el gay de la actualidad, tenía mucho más peso, pero al final decidí recortarla y darle a Miguel mayor protagonismo, y creo que fue una idea acertada. El verdadero protagonista es Miguel, pero David es un personaje imprescindible para cerrar el círculo y darle sentido a la historia. Al final publiqué la novela y estoy muy ilusionado con la respuesta de los lectores, muchos de ellos realmente entusiasmados con ella. No estoy seguro de haber podido agradecer lo suficiente a algunos lectores su pasión por mi obra. Supongo que logré tocar un poco sus corazones, que era mi propósito.

 

3.- De hombres y sirenas trata sobre dos generaciones distintas que se entrecruzan, ¿crees que se ha avanzado algo en materia de derechos LGTBI en relación a esos dos personajes de tu novela?

Claro que se ha avanzado mucho, pero sigue habiendo mucho camino que recorrer, sobre todo en estos tiempos en los que estamos asistiendo a un recrudecimiento de la homofobia y el odio contra el colectivo, una especie de involución de pensamiento que preocupa mucho no solo por sus consecuencias, sino por su claro origen político. De hombres y sirenas está protagonizada por dos homosexuales, uno que vivió su condición sexual en la posguerra y otro después de la Transición, cuando se recuperaron tantas libertades que habían estado recortadas y perseguidas durante años. En la novela no hago un análisis social profundo del tema, por supuesto, pero creo que la diferencia de épocas queda bien reflejada en la trama y en las reacciones de los personajes. Aun así, lo más importante para mí no era describir las diferencias entre una época y otra o los avances vividos por el colectivo LGTBI, sino explorar el terreno emocional, en el que sí hay muchos puntos de contacto. Creo que las emociones y los deseos de cualquier ser humano de la actualidad son los mismos que los de hace ochenta años, lo que cambia es el entorno y el modo de vivirlos. 

 

4.- ¿Narrativa LGTBI, o narrativa heterosexual? ¿Es importante la escritura de libros LGTBI hoy en día?

Yo no soy amigo de las etiquetas, lo reconozco, pero también soy consciente de que hay lectores que buscan esas etiquetas para hacerse una idea de lo que van a leer. Lo que ocurre es que tampoco es fácil colocar la etiqueta de LGTBI. Si yo escribo una novela de intriga en la que el protagonista es homosexual, ¿es literatura LGTBI? Si en una novela aparece un solo personaje gay, ¿deja de ser literatura heterosexual? Sinceramente, no me parecen etiquetas válidas. Pero sí es verdad que hay lectores que consideran literatura LGTBI no solo la que protagonizan personajes homosexuales, sino la que desarrolla y describe con cierto detalle toda la sociedad gay y su entorno, sin embargo, en mi caso tampoco creo que eso deba marcar una diferencia para el lector sin prejuicios. Creo que la buena literatura son buenos personajes, buena narrativa, buenas tramas y unas descripciones adecuada de situaciones y emociones. Desde mi experiencia con De hombres y sirenas puedo decirte que yo nunca escribí la novela como literatura LGTBI, aunque sin duda puede considerarse como tal, y de ese modo he llegado a muchos lectores que igual no hubieran leído una novela clasificada bajo esa etiqueta. Tal vez lo importante es contar historias que lleguen a los lectores y que hablen de cuestiones universales, que pueda entender cualquiera, y creo que De hombres y sirenas cumple ese objetivo. De todas formas, sí hay una cuestión que me parece importante comentar y que tiene que ver con el filtro que para determinados lectores tienen que pasar las novelas catalogadas como literatura LGTBI: siempre va a haber quien reaccione de forma negativa ante una novela en la que se describan con detalle relaciones físicas homosexuales (los prejuicios de antes). A mí, en una feria del libro, un lector llegó a preguntarme si De hombres y sirenas era «muy sexual», supongo que porque le incomodaba leer sobre hombres amándose y dándose placer físico. Mi novela tiene escenas de sexo, sí, pero las describo de un modo muy poético y nada explícito, así que le dije que no y se compró la novela, espero que le gustara.

 

5.- Una caricia en la memoria es una novela muy bonita, ¿de dónde sacaste esa inspiración para escribirla? ¿Es la música una de tus pasiones también?

Una caricia en la memoria no tiene nada que ver con De hombres y sirenas, y sí puede describirse como una novela bonita, aunque tenga momentos dramáticos. El drama forma parte de la vida y no creo que deba rehuirse; además, ayuda mucho a crear el nudo de la trama que después hay que deshacer. En este caso es un conflicto generacional entre Elisa y su madre. Pero no quiero dar la idea de que la novela solo tiene drama, también tiene momentos más relajados. Como en De hombres y sirenas, siempre intento plantear situaciones divertidas que, de alguna forma, dejen respirar a la historia y la hagan más disfrutable. Elisa, la protagonista de Una caricia en la memoria, es una mujer atormentada por el pasado que busca una vía de redención. Mi intención era hacer partícipe al lector de esa búsqueda, de cómo Elisa lucha para salir adelante y cómo ahuyenta a los fantasmas de su pasado. Para todo ese proceso use, efectivamente, otra de mis pasiones, que es la música. Hace años estudié solfeo y piano y tengo ciertos conocimientos que me ayudaron a tratar sobre todo el tema del aprendizaje. Muchas de mis vivencias como estudiante de música están plasmadas en la novela. La música es un bálsamo para Elisa, la salva muchas veces a lo largo de su vida de caer en la desesperación, y quizá todo lo relacionado con la música es la parte más luminosa de la novela. Al fin y al cabo creo que el arte, el que sea, es una forma de liberar el alma. Además, el final de la novela es muy positivo porque habla de la aceptación de lo vivido, de cómo debemos acomodar los recuerdos en nuestra memoria para que no nos hagan daño, y de lo importante que es saber perdonar.

 

6.- Futuros proyectos en mente.

Estoy inmerso en la redacción de mi tercera novela, pero el proceso está siendo muy lento. La pandemia y sus consecuencias me han afectado un poco a nivel creativo y voy muy despacio. Va a ser una novela también diferente a las dos anteriores, aunque trato un tema que ya traté en Una caricia en la memoria: la culpabilidad y la capacidad de sanar la mente. Además, por primera vez para mí, va a tener un elemento de investigación muy destacado para desentrañar un acontecimiento del pasado que marca las vidas de los dos hermanos protagonistas. Y poco más quiero desvelar, porque habrá que esperar un poco todavía para verla publicada.

 

 

Nuestro más sincero agradecimiento a Carlos L. García-Aranda de parte de LibrosArcoiris. Comenta la entrevista si lo deseas aquí abajo. Gracias.

 

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Comments

  • Guest (jose barquero)

    Estupenda entrevista, un placer leerte siempre!!!!;););););)

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